El Amor del Padre

“¡Qué sorprendente acto de amor fue este, que el Padre entregara el deleite, el amado de Su alma, desde su propio seno, por los pobres pecadores! Las lenguas todas tienen que detenerse y tartamudear al intentar reflejar las expresiones de Su gracia, que aquí están contenidas: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito” (Juan 3: 16)… ¿Quién de nosotros enviaría un hijo, el hijo de nuestros deleites, un hijo único, a morir por la mayor herencia en el mundo? ¿Qué tierno padre puede soportar despedirse de dicho hijo? Cuando Agar estaba despidiéndose por última vez (esto pensaba ella) de Ismael, el texto dice, » y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente el muchacho alzó su voz y lloró.» (Génesis 21:16). Aunque ella no era de las mejores madres, ni él era de los mejores hijos, ella no podía rendirse y ver al hijo partir. ¡Oh, era duro verlo partir! ¡Qué protesta hizo David, incluso por Absalón! deseando haber muerto en su lugar. ¡Qué gran agujero (si puedo decirlo así) ha ocasionado la muerte de algunos hijos en el corazón de algunos padres, que no logrará jamás ser cerrado en este mundo! Sin embargo, ningún hijo nunca estuvo tan cerca del corazón de un padre, como Cristo lo estaba del corazón del Padre; y sin embargo Él se aparta de Él voluntariamente, aun siendo Su unigénito, el Hijo de Sus deleites, y sabiendo que partía hacia la muerte, una muerte maldita, por los pecadores, por los peores pecadores. O miranda Dei philanthropic! ¡Oh el admirable amor de Dios por los hombres! ¡Un amor sin igual! ¡Un amor imposible de encontrar! Que todos los hombres, por tanto, cuando se hable de su redención, den igual gloria al Padre y el Hijo (Juan 5:23). Si el Padre no los hubiera amado a ustedes, Él nunca se hubiera separado de un Hijo así por ustedes.

El amor del Hijo

«Que nuestras almas vayan de una maravilla a otra, pues ellas están ahora en medio de maravillas: adoren y estén por siempre sorprendidos ante el amor de Jesucristo por los pobres pecadores; que Él alguna vez consintiera en dejar el seno del Padre, y los inefables deleites que tenía allí, por los pobres gusanos que somos. ¡Oh la altura, la profundidad, la longitud y la anchura de ese inmensurable amor! ¡Oh, vean Romanos 5:6-8. Lean y maravíllense; ¡cómo el amor de Cristo se encomienda en cautivadoras circunstancias a los pobres pecadores! Te resistirías a dejar el seno de una criatura, una morada confortable, un buen estado por el mejor amigo en el mundo; sus almas se resisten a dejar sus cuerpos, aunque ellas no tienen tan grande alegría allí; pero ¿quién de ustedes, si alguna vez experimentan lo que es estar en el seno de Dios por comunión divina, se persuadiría a dejar ese seno por ganar todo bien que haya en el mundo? Y sin embargo Jesucristo, quien estaba en ese seno gozando de algo que jamás has disfrutado, libremente lo abandonó y dejó atrás la gloria y las riquezas que Él disfrutaba allí, por el bien de ustedes; y así como el Padre lo amó a Él, de la misma manera (creyentes) Él los ha amado (Juan 17:22). ¡Qué amor este! ¿Quién ha amado jamás como Cristo ama? ¿Quién se ha negado jamás a sí mismo por Cristo, como Cristo se negó a Sí mismo por nosotros?» (Obras, Vol. 1, p. 48-49)

Traducido por Greter Amaya

2 Comentarios

Ignacio Garcia

Hola, saludos. Tengo una consulta: ¿Las obras completas de John Flavel se encuentran disponibles en el idioma español?


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csantos624

Lamentablemente no se conoce mucho de las obras de los puritanos en español. Voy a investigar un poco más acerca de si hay alguna traducción y te haré saber. Dios te bendiga.


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