Gordon R. Lewis y Bruce A. Demarest escriben, “Por mucho que la Escritura revele de la encarnación, ninguna mente humana será capaz de comprenderlo plenamente” (Teología Integrativa, Vol. 2, p. 285)

Thomas Watson escribe, “He ahí un sagrado enigma o paradoja – “Dios manifestado en la carne”. Que el hombre sea hecho a la imagen de Dios fue una maravilla, pero que Dios fuese hecho a la imagen del hombre es una más grande maravilla. Que el Anciano de días llore en una cuna; que Aquel que gobierna las estrellas mame de un pecho; que una virgen concibiera, que Cristo sea formado de una mujer, y de aquella mujer la cual Él mismo creo; que la rama pueda sostener la vid; que la madre sea más joven que el niño que lleva, y ese niño en el vientre más grande que la madre; que la naturaleza humana no sea Dios, sin embargo una con Dios; esto no fue sólo mirum (del Latín: maravilloso) pero miraculum (del Latín: milagroso). Cristo tomando carne es un misterio que nunca entenderemos completamente hasta que lleguemos al cielo, cuando nuestra luz será clara, así como nuestro amor, perfecto.” (Traducido de A Body of Divinity, p.198).

Matthew Henry writes, “El misterio de la encarnación de Cristo ha de ser adorado, no curioseado. Si no conocemos el camino del Espíritu en la formación de las personas comunes, ni como los huesos son formados en el vientre de aquella que esté embarazada (Eclesiastés 11:5), mucho menos conocemos como el bendito Jesús fue formado en el vientre de una bendita virgen. Cuando David admiraba como él mismo fue creado en secreto, y entretejido  (Sal. 139:13-16), quizás el habla en espíritu de la encarnación de Cristo”. (MHC, Vol. 5, p.5)

Hugh Binning escribe, “Ciertamente la distancia es infinitamente mayor entre Dios y nosotros; y El debió necesitar contemplar un mayor envanecimiento, locura, y oscuridad, en nuestras comprensiones más claras de Su majestad, de lo que nosotros podríamos encontrar en el razonamiento y concepción de las bestias acerca de nuestra naturaleza. …cuando la generación (i.e. concepción) de una pobre criatura tiene tan profunda sabiduría de esta, tan constante, ¿cómo puedes pensar en entender las interminables maravillas que los ángeles anhelan saber, el  nacimiento y concepción de la eterna sabiduría de Dios?” (Traducido de Works, p. 274)

Charles Spurgeon escribe, “Amados, este es un misterio que supera toda comprensión. Si algún hombre intentare explicar, o incluso definir la unión de lo divino y humano en el Señor Jesús, rápidamente probaría su locura. Los académicos de la edad media fueron muy aficionados a realizar preguntas desconcertantes acerca de lo que ellos llamaron la unión hipostática de la divinidad y la humanidad de Cristo. Ellos no podrían emitir tanto como un rayo de luz sobre el tema; ellos se entretuvieron con enigmas y se perdieron en laberintos. Es suficiente para nosotros conocer que la encarnación es un hecho glorioso, y no es suficiente mantenerlo en su simplicidad. Dios fue manifestado en la carne de Cristo Jesús el Verbo encarnado” (El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, Vol. 13, p. 699)

Louis Berkhof escribe, “La Iglesia aceptó la doctrina de las dos naturalezas en una persona, no porque este misterio haya sido completamente entendido, sino porque claramente vio en ésta un misterio revelado por la Palabra de Dios. Esto fue y sigue siendo desde entonces para la Iglesia un artículo de fe, mucho más allá de la comprensión humana.” (Teología Sistemática, p. 315)

Octavius Winslow escribe, “¡Oh, maravilloso misterio! ¿Qué imaginación puede concebirlo? ¿Qué mente puede comprenderlo? Sólo podemos estar de pie en la orilla de este vasto océano de sabiduría y amor y exclamación, “¡Oh la profundidad! Grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en la carne” (Traducido de Evening Thoughts, p. 225)

Thomas Boston escribe, “Hay misterios de Dios en la naturaleza, pero el gran misterio de Dios es en Cristo; en quien se encuentra lo más encubierto de Dios que en miles de mundos”. (Traducido de Works, Vol. 10, p. 431)

John Owen escribe, “Esto es un misterio, y de tales dimensiones  que ninguna criatura puede comprender”(Traducido de Works, Vol. 1, p. 46).

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