“Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.”

Mateo 28:18 LBLA

Aparte de la declaración de Cristo de Su deidad, la declaración mencionada arriba es posiblemente la más destacada que Él haya hecho porque Él declara de Sí mismo absoluta autoridad sin limitación o restricción sobre todo en el ámbito de la creación. No hay absolutamente nada que esté más allá o sobre Su dominio soberano.

La autoridad de Cristo es el fundamento y fuente de las autoridad de la iglesia para llevar a cabo la Gran Comisión entre las naciones. Por esta razón, es imperativo que el misionero entienda tanto la extensión de la autoridad de Cristo como las implicaciones en su alcance para el esfuerzo misionero.

La Extensión de la Autoridad de Cristo

Simplemente no hay manera de sobrestimar la ilimitada naturaleza de la presente autoridad de Cristo. Sin importar la abundancia de términos empleados y el énfasis dado, la extensión de Su reino no puede ser exagerado. El apóstol Pablo escribe:

“El cual obró en Cristo cuando le resucitó de entre los muertos y le sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo[a] sino también en el venidero. Y todo sometió[b] bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.” [1]

La absoluta soberanía de Cristo sobre los cielos y tierra no está solo confirmada por el Nuevo Testamento, sino también por las profecías del Antiguo Testamento las cuales predijeron Su venida. Más de quinientos años antes de la encarnación, el profeta Daniel habló de un “Hijo de Hombre” que recibiría un gobierno sin impedimento de dominio sobre las naciones y pueblos de la tierra.

“Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.” [2]

Una maravillosa ilustración de este texto se encuentra en la vida de José, quien fue traicionado por sus hermanos, vendido como esclavo, e injustamente confinado a una prisión por un crimen que él no cometió. Después, en el tiempo fijado por Dios, él fue llevado ante el gobernante más grande del mundo y exaltado a a su mano derecha:

“Entonces Faraón dijo a José: Aunque yo soy Faraón, sin embargo, nadie levantará su mano ni su pie sin tu permiso[a] en toda la tierra de Egipto.” [3]

Esta exaltación de José sobre toda la tierra de Egipto fue solo un tipo o una sombra de la exaltación de Cristo sobre el universo entero. Así como José fue tomado de prisión y exaltado a la diestra del Faraón, así Cristo fue levantado de la muerte y se sentó a la diestra de Dios. Como le fue dada autoridad a José sobre todo Egipto, así ¡Cristo le fue dada toda autoridad sobre toda la creación de manera que sin Su permiso nadie levantará la mano o el pie en todo el cosmos!

1 Efesios 1:20-22
2 Daniel 7:13:14
3 Génesis 41:44

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