Francis Turretin escribe, “Era necesario que Él sea hombre con respecto a las justicia de Dios, lo cual requería que el pecado sea castigado en la misma naturaleza en la cual había sido cometida de acuerdo al oráculo – ‘El alma que peque, ésa morirá’ (Ezequiel 18:4). Era necesario también que Él sea Dios, para añadir un infinito valor a Sus sufrimientos.” (Traducido de Institutes of Elenctic Theology, Vol.2, pag. 303).

“Así como Dios no puede negar Su propia justicia, Él no podría liberar al hombre sin que una satisfacción sea hecha primero. Satisfacción con infinita justicia no podría ser hecha excepto por algún rescate infinito; ni podría encontrarse ese rescate infinito en ningún lugar excepto en el Hijo de Dios” (Traducido de Institutes of Elenctic Theology, Vol.2, pag.302).

“Ahora ¿quién sino Dios podría presentar infinito mérito al infinito demérito de los pecadores y pagar un rescate de infinito valor a la justicia de Dios? ¿Quién sino Dios podría llevar el insoportable peso de ira y no ser aplastado por éste? ¿Quién sino Dios tendría el poder de ofrecer su  vida en una muerte voluntaria y tomarla de nuevo en resurrección (Juan 10:18)? ¿Quién sino Dios podría, por medio del Espíritu eterno, ofrecerse a Sí mismo (cumpliendo al mismo tiempo las funciones  de sacerdote y víctima, Hebreos 9:14), vencer a la muerte al morir, vencer a Satán, obtener redención eterna con Su propia sangre y salvar a Su pueblo para siempre (Hebreos 7:25)” (Traducido de Institutes of Elenctic Theology, Vol.2, pag.381)

Thomas Watson escribe, “satisfacer la justicia de Dios no fue adecuado para nadie excepto el hombre; nadie podría hacerlo sino Dios; por lo tanto Cristo siendo tanto Dios y hombre, es el más adecuado para encargarse de esta obra de redención.” (Traducido de A Body of Divinity, pag.192).

Nuevamente Thomas Watson escribe, “Cristo siendo Dios, Su muerte y pasión son meritorias.La sangre de Cristo es llamada ‘sanguis Dei,’ La sangre de Dios in Hechos 20:28, porque la persona que fue ofrecida en sacrificio era Dios tanto como hombre. Este es un soporte invencible para los creyentes; fue Dios quién fue ofendido, y fue Dios quien satisfizo” (Traducido de A Body of Divinity, pag.163).

John Gill escribe, “Puesto que Él es verdadero Dios, existe suficiente virtud es Su sangre para el perdón de pecados, y limpieza de éste; y en Su rectitud justificar de todo el pecado; y en Su sacrificio expiarlo; y por lo tanto sensibles pecadores puedan mirarlo a Él sin temor, y aventurar sus almas en Él” (Traducido de EONT, Vol.5, pag.268).

Charles Hodge escribe, “No fue menos necesario que nuestro Mediador deba ser divino. La sangre de ninguna simple criatura podría quitar el pecado. Fue solo porque nuestro Señor poseía un Espíritu eterno de manera que el Sacrificio ofrecido de Si mismo ha perfeccionado aquellos que creen. Nadie sino la persona divina pudo destruir el poder de Satán y liberar aquellos que fueron llevados cautivos por él a su voluntad. Nadie sino Aquél que tuvo vida en Sí mismo pudo ser la fuente de vida, espiritual y eterna, para Su pueblo. nadie sino una persona todopoderosa pudo controlar todos los eventos hasta la final consumación del plan de redención, y pudo levantarse de la muerte; e infinita sabiduría y conocimiento son requisitos en Aquél que ha de ser el juez de todos los hombres, y la cabeza sobre toda Su Iglesia. Nadie sino uno en quien habitó toda la plenitud de la Deidad pudo ser el objeto  así también como la fuente de la vida religiosa de todos los redimidos” (Traducido de Systematic Theology, Vol.2, pag.457).

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