“Ahora habiendo sido explicada profundamente La verdad con referencia al nacimiento virginal de Cristo, surge la pregunta, ‘¿Dónde se originó esa idea?’ La improbabilidad de que esta, aparte de la revelación especial, se levantara de entre los judíos ya ha sido señalada. Alguien podría preguntar, ‘¿Quizás se derivó de la mitología pagana?’ Se nos a dicho que en los días de los profetas y los apóstoles, la atmósfera estaba llena de historias de nacimientos virginales, de manera que la inclusión de una leyenda como tal en la Sangrada Escritura no debería ser considerado sorprendente. Sin embargo, así como ha sido probado por muchos autores, desde Tertuliano y Orígenes hasta el día de hoy, entre los cuentos sucios de los impíos y las narrativas puras escritas por Mateo y Lucas, no hay similitudes esenciales. Los primeros están caracterizados por indecencias groseras, una sucia falta de elegancia, y atuendo chillón y de mal gusto; el segundo por dignidad impecable, delicadez encantadora, y simplicidad exquisita; por la reserva y no por lo contrario. Cuando un dios inflamado por lujuria, viola a una muchacha o comete adulterio con una mujer casada, el resultado, si la concepción tiene lugar, ciertamente no es un nacimiento virginal. Si la mujer fue una virgen antes, ya no es virgen cuando este ocurre. Para hacer referencia una vez más a la leyenda del así llamado nacimiento virginal de Alejandro Magno: Se nos dijo que una serpiente fue una vez vista compartiendo la cama de Olympia, la esposa de Felipe de Macedonia. (Debe ser entendido que Zeus, el principal ofensor en tales casos de cohabitación, y también otros dioses, eran capaces de asumir la forma de reptiles, aves, o incluso la espuma del mar)… Por lo tanto, el producto de la extraña unión, específicamente, Alejandro, no fue hijo de Felipe, sino de Zeus. En este punto la leyenda se divide. De acuerdo a una versión, Olympias, cuando envió a su hijo a su gran expedición, le reveló el secreto de su engendramiento y le ofreció ser inspirado por los valiosos propósitos de su nacimiento. de acuerdo a otra versión, ella estaba avergonzada de la sucia historia y repudiándola dijo, ‘Alejandro debe dejar de difamarme ante Hera (la legítima esposa de Zeus).’ ¿Puede alguien en su sano juicio creer que la pura y hermosa historia del nacimiento virginal de Cristo fue derivado de, o inclusive sugerido por, algo tan asqueroso como este tonto cuento? Además, para colmo, si la historia fuese verdad, Olympias para nada fue una ‘virgen’ antes de que concibiera a Alejandro y no podría haberlo sido después. La analogía se cae por completo.’

‘Entonces, ¿cuál es el origen real de la narrativa? Solo hay una respuesta: Mateo y Lucas cuentan la historia porque realmente sucedió. De María, sea directa o indirectamente, pero en el segundo caso de una fuente muy cercana a María, los evangelistas recibieron la información correcta. El Espíritu Santo se encargó de que les sea transmitido infaliblemente, registrado infaliblemente por ellos en dos recuentos completamente armoniosos (Mateo 1:18-23; Lucas 1:26-38), y eso también en el resto del Nuevo Testamento, no hay nada que haga conflicto con éste. Marcos presenta a Jesús como ‘el Hijo de Dios’ (1:1); Juan, como ‘el Verbo hecho carne’ (asumió la naturaleza humana), ‘el Unigénito del Padre, lleno de gracia y verdad’ (1:14); y Pablo, como ‘el segundo hombre del cielo’ (I Corintios 15:47). Comparar también  Romanos 8:3; Filipenses 2:7.’” (NTC, Matthew, p.142-143)

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