Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad .  2 Timoteo 2:15

Después de más de tres décadas de labor en misiones internacionales, y habiendo aconsejado a muchos misioneros en el campo, he llegado a creer que más literatura con respecto a “misiones” no es solo apropiado, sino también absolutamente necesario. Por lo tanto, estoy escribiendo este artículo, bajo la autoridad de los ancianos y congregación de Christ Church, Radford, en Virginia. El propósito principal es el de instruir ancianos, iglesias, y misioneros que trabajan en participación con nosotros para avanzar el evangelio a través del mundo. He escrito también con la meta secundaria de que este trabajo pueda tener una influencia más amplia, especialmente entre aquellos hombre y mujeres jóvenes en cuyos corazones el Señor ha puesto un fuerte deseo [1] de darse a sí mismos a la causa de Cristo más allá de sus propias fronteras.

Aunque estaré escribiendo con una consideración específica por aquellos que aspiran a misiones trans-culturales, espero que lo escrito sea también de ayuda a todo aquel que ponga su mano en el arado en cualquier campo de la cosecha. No pretendo tener la mente o las credenciales de incontables otros que son más calificados a escribir tal manual, pero mi sentido de ineptitud ha sido sobrepasado por la necesidad. Escribo porque estoy cargado ha hacerlo. Deseo para el trabajo de las misiones, no solo el avance, sino también el avance bíblico.

Líderes de misiones al rededor del mundo están animando a hombres y mujeres jóvenes a ir al campo misionero, y muchos están respondiendo al llamado con intensa pasión. Ésta es ciertamente una causa de regocijo; sin embargo, sería sabio presionar el botón de pausa por el tiempo necesario para tomar un respiro y pensar  acerca de los requerimientos y costos del trabajo de misiones. Solo porque alguien desee ir, no significa que deba. El trabajo misionero no es lo “correcto” para cada creyente, sino un llamado y un privilegio. Debemos ser llamados, calificados, rendidos y equipados. Si falta alguna de estas cosas, el misionero puede no que no solo pruebe su ineficacia, sino también puede venir a ser de detrimento.

Con el riesgo de sonar crítico o incluso rudo, es necesario decir que hay más actividad misionera hoy que nunca antes en el mundo, sin embargo una abundancia de actividades no es una indicación segura de que la voluntad de Dios está siendo hecha. Hay aquellos en el campo que fueron arrasados de sus pueblos natales por nada más que una ola de romanticísmo o una pasión mal guiada para ser usada por Dios. Hay otros en el campo misionero que nunca contaron con el costo o rendirse ellos mismo a las penurias que son inseparables de la obra de un misionero. Ellos se aferran tenazmente a las comodidades de casa o incluso van más allá en sus comodidades. Ellos no han aprendido que, “La vida misionera es simplemente una oportunidad de morir.” [2] Finalmente, hay aquellos en el campo misionero que no están calificados o equipados para el trabajo. En su celo, han descuidado seguir la amonestación del apóstol Pablo quien escribió:

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad. [3]

Las oportunidades y necesidades de la Gran Comisión son más grandes que nunca. Es mi oración que las siguientes generaciones de cristianos literalmente desee verterse ellos mismo en el campo misionero. Sin embargo, no debemos dar cabida al pragmatismo. No debemos pasar por alto las demandas de las Escrituras simplemente porque la necesidad es muy grande. Por el contrario, debemos confiar en la providencia de Dios y debemos “ir” solo si somos realmente llamados, comprometidos y preparados.

Si estás leyendo estos artículo, probablemente poseas un real interés en la Gran Comisión. !¡Puedes ser un veterano experimentado en el capo misionero o un joven celoso que está esperando el pitado de partida! Quienquiera que seas, por favor entiende que estos artículos no están escritos para desanimarte en tu deseo de dar tu vida por el llamado, sino para dirigirte de manera que el dar tu vida ¡realmente haga algo!

Finalmente, esta serie no es solo el resultado de lo que he encontrado ser verdad en las Escrituras y lo que he aprendido de otros hombres y mujeres piadosos en el campo misionero. Es también el resultado de lo que he aprendido de mis muchos errores. Si eres un misionero, cometerás errores. Din embargo, cada nueva generación de misioneros no se le debería requerir reinventar la rueda. Es la responsabilidad de la generación precedente de misioneros pasar la sabiduría bíblica a la que sigue. Consecuentemente, es también la responsabilidad de la siguiente generación examinar este «pasar» de sabiduría a la luz de las Escrituras para ver si es sabiduría realmente.

Tu hermano,

Paul David Washer

 

[1] II Corintios 8:16

[2] mientas servía en la India, Amy Carmichael recibió una carta de una joven aspirante a misionero. Ella preguntó a la Srta. Carmichael, «¿Cómo es la vida misionera?» La respuesta fue profunda, «La vida misionera es simplemente una oportunidad para morir.»

[3] II Timoteo 2:15

2 Comentarios

Gustavo Rodríguez

Muchas gracias pastor Pablo, su material me es muy útil para mis mensajes, la gloria sea a Dios por su Palabra!!
Dios lo siga usando para Su Gloria!!!!


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Edwin Arnoldo Buriticá Marín

Gracias , muchas gracias por disponer su corazón en obediencia al crecimiento del reino de Dios


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