“pero en caso que me tarde, te escribo para que sepas cómo debe conducirse uno en la casa de Dios , que es la iglesia del Dios vivo , columna y sostén de la verdad”.

 – I Timoteo 3:15

Hay dos verdades que son más destacadas en este texto.  La primera tiene que ver con la propiedad de Dios sobre la iglesia, y la segunda tiene que ver con cómo nosotros, como ministros, debemos comportarnos en «Su casa».

Hay pocos, si es que hay alguno, que negaría concienzudamente que el Dueño de la iglesia es Dios.  Y, sin embargo, parece, por las amonestaciones de las Escrituras, que los ministros todavía tienen una gran necesidad de que se les recuerde esta verdad.  Pablo advirtió a los obispos en Éfeso: “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorear la iglesia de Dios , la cual Él compró con su propia sangre” [1]. La amonestación de Pablo nos enseña que  la iglesia no solo pertenece exclusivamente a Dios, sino que Él adquirió la iglesia al mayor precio posible: ¡la sangre de Su amado Hijo!

En 1 Timoteo 3:15, Pablo nuevamente es muy celoso de protegerse contra cualquier noción de que la iglesia pertenece a alguien más que a Dios.  La iglesia es «la casa de Dios».  ¡Pertenece al «Dios viviente» y Él no comparte el título ni la propiedad con nadie!  Esta verdad no solo nos comunica quién es Dios en relación con la iglesia, sino quiénes somos como ministros en la iglesia.  Somos mayordomos, nada más y nada menos.  Y como mayordomos, no es nuestra prerrogativa determinar cómo se dirigirá la iglesia o cómo se promoverá su causa global.  Tenemos un solo deber y es obedecer las directivas de la Cabeza de la iglesia y de nuestro Maestro, ¡directivas que Él ha revelado exclusiva e infaliblemente a través de lo que está escrito!

En el texto anterior, Pablo le dice a Timoteo que está “escribiendo” para que su joven discípulo sepa cómo comportarse en la iglesia de Dios. [2] Esta breve explicación del propósito de Pablo al escribir Primera de Timoteo a menudo se pasa por alto, y sin embargo, es uno de los textos más importantes de todas las Escrituras con respecto a la relación del cristiano con las Escrituras y la relación del ministro con la iglesia y su ministerio:

¿Cómo podemos saber con certeza cómo comportarnos en la iglesia de Dios?  ¿Cómo podemos saber cómo promover su causa en la Gran Comisión?  Es solo a través de «lo que está escrito».  Es solo alcanzando la infalible guía de las Escrituras.  Según I Corintios 3: 10-15, todos los ministros de Dios, incluidos los que sirven en misiones, algún día serán juzgados por sus ministerios.  ¿Cómo podemos tener alguna confianza al anticipar ese gran día?  ¿Cómo podemos saber que hemos cumplido las órdenes de nuestro Maestro y que nuestro trabajo permanecerá y traerá recompensa?  Tal confianza puede ser nuestra solo en la medida en que sometamos nuestras vidas, conducta moral y metodología ministerial a los mandatos directos y claros de las Escrituras.  Cuanto más nos sometamos a lo que está escrito, más clara estará nuestra conciencia y más confianza tendremos.  En consecuencia, cuanto más nos desviamos de los mandamientos directos de las Escrituras y nos entregamos a nuestras propias invenciones, más nos abrimos a la reprimenda de Cristo y a nuestra pérdida en ese Día Final.

Notas:

1. Hechos 20:28

2. La palabra “comportarse” viene de la palabra griega anastrépho, la cual significa, “volcar”, y por implicancia, “ocuparse” o “comportarse”.

1 Comentario

Carmen Barboza

Por favor pueden enviarme a mi correo
Los link de los Atributos en Español e Inglés para mis nietos y hermanas que no hablan Español. Tengo uno sólo sobre la Santidad con subtítulos en Español, precioso!
Muchas gracias y que Dios les siga guiando y fortaleciendo Mt 11:12
PD tal vez un correo para posteriores dudas? Gracias


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