Llamo piedad a una reverencia unida al amor de Dios, que el conocimiento de Dios produce. Porque mientras que los hombres no tengan impreso en el corazón que deban a Dios cuanto son, que son alimentados con el cuidado paternal que de ellos tiene, que Él es el autor de todos los bienes , de suerte que ninguna cosa se deba buscar fuera de Él, nunca jamás de corazón y con deseo  de servirle se someterán a Él. Y más aún, si  no colocan en Él toda su felicidad, nunca de veras y con todo el corazón se acercarán a Él.

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