John Flavel nos presenta este relato imaginario entre la conversación del Padre y el Hijo para nuestra salvación, nos da la oportunidad de casi tocar las puertas del cielo y mirar a nuestro Dios con lágrimas de amor en nuestros ojos.

«Aquí podrías suponer lo que el Padre dice cuando realiza Su trato con Cristo por ti:

Padre: Hijo Mío, ¡he aquí una pobre y miserable compañía de almas que se han destrozado completamente a sí mismos y ahora expuestos a Mi justicia! La justicia demanda que sea satisfecha o  se satisfará a sí misma en la ruina eterna de ellos: ¿Qué se hará para estas almas? Y Cristo responde de esta manera:

Hijo: Oh Padre Mío, tal es mi amor y compasión por ellos, que en vez de que ellos perezcan eternamente, Yo me haré responsable por ellos como su fiador; tráeme todas sus deudas, para que pueda ver lo que te deben; Señor, tráemelas todas, para que no hayan deudas futuras para ellos; pónmelas a mi cuenta. preferiré sufrir la ira que merecen a que ellos la sufran: sobre Mí, Padre Mío, sobre Mí sea toda su deuda.

Padre: Pero, Hijo Mío, si Tú te comprometes por ellos, Tú debes evaluar pagar hasta el último centavo, no esperes ningún aplacamiento; si los perdono, no te perdonaré a Ti.

Hijo: Conforme, Padre, que así sea; cargarlo todo sobre Mí, Soy capaz de cumplirlo; y aunque esto prueba un tipo de ruina para Mí, a pesar de que empobrece todas Mis riquezas, vacía todos Mis tesoros, sin embargo, estoy contento de llevarlo a cabo.»

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