Thomas Boston escribe, “Es ira poderosa y feroz, ‘¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?’ (Salmo 90:11). Somos capaces de temer a la ira de los hombres más de lo que deberíamos; pero ningún hombre puede comprender que la ira de Dios sea más intimidante de lo que real realmente es: el poder de ella no puede ser conocido completamente; porque es infinita, y apropiadamente hablando, no tiene límite. Sin importar cuán feroz sea, sea en la tierra o en el infierno, Dios puede soportarla más. Cada cosa en Dios es la más perfecta en su tipo; por lo mismo ninguna ira es tan feroz como la Suya. ¡Oh pecador! ¡Cómo concibes que podrás soportar esa ira que te despedazará (Salmos 50:22), y te triturará hasta hacerte polvo! (Lucas 20:18). La historia de las dos osas que despedazaron a los jovencitos de Betel es horrible (II Reyes 2:23-24). Pero la fuerza conjunta de la rabia de los leones, leopardos y osas pos sus cachorros no es suficiente para darnos ni una débil muestra de la ira de Dios; ‘Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los acecharé. Como osa que ha perdido los hijos los encontraré, y desgarraré las fibras de su corazón’ (Oseas 13:7-8)” (Traducido de Works, Vol. 8, p. 106-108).

Jonathan Edwards escribe, “La Escritura enseña que la ira de Dios sobre los hombres malvados es espantosa más allá de todo lo que podemos concebir. Salmo 90:11, ‘¿Quién conoce el poder de tu ira? Según tu temor, así es tu ira’. Así como es poco lo que conocemos de Dios, así es lo poco que conocemos y podemos concebir de Su poder y Su grandeza, así también es poco lo que podemos saber y concebir de lo espantoso de Su ira; y por lo tanto no hay razón para suponer que la definimos más allá de lo que es. Por el contrario tenemos razón para suponer que habiendo dicho nuestra máxima expresión y pensado nuestra máxima idea, todo lo que hemos dicho y pensado es solo una tenue sombra de la realidad. Se nos ha enseñado que la recompensa de los santos va más allá de lo que podemos describir y concebir: ‘Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos’ (Efesios 3:20). ‘Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman’ (I Corintios 2:9). Entonces podemos suponer racionalmente que el castigo de los malvados será, inimaginablemente aterrador.” (Traducido de Works, Vol.2, p.884).

1 Comentario

Jonathan Siancas Valdez

Quiero ser mas informado de la palabra de Dios aprender mas


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